Auto dos Anfitriões – Ato II
Vão-se ambos e vem Júpiter e Mercúrio transformados, Júpiter na forma d’Enfatrião, Mercúrio na de Sósia, escravo, e diz Júpiter:
Mercúrio, pois sou mudado
nesta forma natural,
olha e nota com cuidado
se está em mi o pintado
aparente c’o real.
Mercúrio: Quem tão próprio se transforma
tenho por openião
que na tal transformação
lhe prestou natura a forma
com que fez Anfatrião.
Júpiter: Pois tu no gesto e na cor
estás Sósia, escravo seu.
Mercúrio: Muito mais farás, senhor.
Júpiter: Não no faz senão o amor
que nisto pode mais qu’eu.
Mercúrio: Já, senhor, te fiz menção
como deu Anfatrião
a el rei Terela a morte,
que na guerra igual a sorte
pode mais que o coração.
E depois de ser tomada
toda a cidade, com glória
d’Anfatrião bem ganhada,
como em sinal de vitória
esta copa lhe foi dada.
Por ela bebia el rei
enquanto a vida queria,
e eu, porque te compria,
a seu escravo a furtei
que nũa caixa a trazia.
Esta poderás levar
a Almena por lhe mostrar
verdadeiro o que é fengido,
e desta arte serás crido
sem mais outro ardil buscar.
Júpiter: Pois tudo tens ordenado
por tão nova e sotil arte
como me vires entrado
irás dar este recado
a Febo de minha parte:
que faça mais devagar
seu curso neste hemisfério
que o que sói acostumar,
que esta noite hei de ordenar
um caso de alto mistério.
E à esfera mais alta
mandarás que fixa esteja
por que a noute maior seja,
porque sempre o tempo falta
onde alegria é sobeja.
E terás tamanho tento
que como isto se ordenar
venhas aqui vegiar,
por que meu contentamento
ninguém mo possa estrovar.
Mercúrio: Seja feito sem debate
tudo como te convém.
Júpiter: Pois não parece ninguém,
como homem de casa bate
e muda a fala também.
Bate Mercúrio à porta.
Mercúrio: Oh de la casa, en buena hora,
darme han de cenar aquí?
Brómia: Sósia parece que ouvi.
Alvíssaras, minha senhora,
que na fala o conheci.
Entra Almena e Brómia.
Almena: Zombais, Brómia, porventura?
Brómia: Senhora, não zombo não.
Almena: Vejo eu Anfatrião
ou a vista me afegura
o qu’está no coração?
Júpiter: Olhos, diante dos quais
desejei mais este dia
que nenhũa outra alegria,
senhora, nunca creais
que lhe minta a fantesia.
Almena: Oh presença mais querida
que quantas formou amor,
isto é verdade, senhor?
Acabe-se aqui a vida
por não ver prazer maior.
Júpiter: Pois esta hora de vos ver
alcançar, senhora, pude
para mais contente ser
conforme co este prazer.
Novas de vossa saúde?
Almena: A vida foi pesada e crua
à saúde qu’eu sostinha,
que enquanto, senhor, a tinha
temer perigo na sua
me fez descuidar da minha.
Mercúrio: Y pues, mi señora Almena,
pesia al demonio malvado,
no dirá a un su criado:
vengáis, Sosia, norabuena?
Almena: Sejais, Sósia, bem chegado.
Brómia: Bem mal cri eu que pudesse
ver-te, Sósia, hoje aqui.
Mercúrio: Pues también yo no creí
que en mi vida te viese,
según las muertes que vi.
Almena: Muito, senhor, folgarei
com novas de vencimento.
Júpiter: De tudo quanto passei
por vos dar contentamento
em suma vos contarei.
Trago, senhora, a vitória
daquele rei tam temido,
com fama crara e notória.
Porém, maior foi a glória
de me ver de vós vencido.
Sem me terem resistência
os grandes me obedeceram
como el rei morto teveram,
em sinal de obediência
esta copa me trouxeram.
El rei por ela bebia,
ela e tudo o mais é nosso,
por onde craro se via
que tudo me obedecia
pois tinha nome de vosso.
Mercúrio: Sí, mas luego de rondón
la fortuna dio la vuelta.
Almena: Como?
Mercúrio: Fue gran perdición
porque en aquella revuelta
me hurtaron mi jubón.
Pero bien me lo pagaron
cuando comigo riñeron,
que aunque me despojaron
si uno de seda llevaron
otro de azotes me dieron.
Almena: Senhor, não posso gostar
de gosto que é tão imenso
senam muito devagar.
Faça-me mercê d’entrar
e contar-mo-á por ixtenso.
Vão-se e fica Mercúrio e Brómia.
Mercúrio: Yo también te contaría,
Bromia, si quedas atrás,
que una noche… enojarte has?
Brómia: Quê?
Mercúrio: Soñaba que te tenía...
No me atrevo a decir más.
Brómia: Dize.
Mercúrio: Pardiez no diré.
Soñaba…
Brómia: Bem, que sonhavas?
Mercúrio: Que cuando en la cama estabas
que yo en fin recordé.
Brómia: Pois tudo isso receavas?
Mercúrio: Sabe Dios que yo acá siento,
sola una alma vive en dos
la cual anda dentro en vos.
Brómia: E que quer ela cá dentro?
Mercúrio: También eso sabe Dios.
Vai-se Brómia e diz Mercúrio:
Bem se poderá enganar
Brómia, segundo ora estou,
como Almena s’enganou.
Mas cumpre ir ordenar
o que meu pai me mandou.
E por que seja guardada
esta porta e vegiada
de toda a gente nacida
me será cousa forçada
ser tam depressa a tornada
quam prestes faço a partida.
Vai-se Mercúrio e vem Sósia c’o recado d’Anfatrião.
Sósia: Anfatrión, esforzado,
bravo va por la batalla,
siete cabezas llevaba
de las mejores que ha hallado.
Fala: Quién viene de tierra ajena
y de la muerte escapó
la razón le permitió
que cante como serena
como agora hago yo.
Y pues canto tan gentil
fuera llanto si muriera
quiero cantar como quiera
una y otra y más de mil
que digan desta manera:
Canta: Dongolondrón con dongolondrera
por el camino de Otera
rosas coge en la rosera,
dongolondrón con dongolondrera.
Fala: Cuando yo vengo a pensar
que uno matarme quisiera
no hago sino temblar
porque creo si muriera
no pudiera más cantar.
Porque estando a un rincón
de la casa adó quedé
sentí muy grande ronrón,
y mirando qué miré?
Vi que era un gran ratón.
Empero yo nunca sigo
sino consejos muy sanos,
que en estos casos livianos
quién desprecia el enemigo
mil veces muere a sus manos.
Pero mi señor allí
mató el rey de los glipazos,
yo como muerto lo vi
juro a mi fe que le di
más de dos mil cuchillazos.
Y por me librar de afán
me voy siempre a cosa hecha
probar mi mano derecha,
que aquél es buen capitán
que del tiempo se aprovecha.
Que quién ha de pelear
ha de buscar tiempo y hora.
Pero quiero caminar
que me muero por cantar
todo aquesto a mi señora.
Vem Mercúrio e diz:
Mil vezes comigo vejo
pera que meu pai se afoute,
pois em tam pequeno ensejo
lhe mandei talhar a noute
à medida do desejo.
E pois que como possante
a mi tudo se reporta
chego agora neste instante
a estrovar qu’este bargante
me não chegue a esta porta.
Sósia: No sé qué miedo o locura
neste pecho se me cría.
Por Dios que se me afegura
que ha mucho qu’es noche escura
sin que venga el claro día.
Mas sabed que pienso yo
qu’el sol que no se acordó
de con el día venir,
que anoche cuando cenó
algún buen vino bebió
que le hace tanto dormir.
Mercúrio: Já sintes comprida a noute
que eu assi mandei fazer.
Pois mais te quero dizer
que sintirás muito açoute
se cá quiseres vir ter.
Porém pois este bargante
tem medroso coração
quero-me fengir ladrão
ou fantasma, e por diante
não irá, se vem à mão.
E, contudo, se passar
a fala quero mudar
na sua, de tal feição
que couces e perfiar
lhe façam hoje assentar
que eu sou Sósia, ele não.
Fala castelhano: No veo pasar ninguno
en quién yo me pueda hartar.
Sósia: A quién oigo aquí hablar?
Mande Dios no sea alguno
que me quiera aporrear.
Mercúrio: La carne de algún humano
me sería muy sabrosa.
Sósia: Oh qué voz tan temerosa.
Hombres comes? Oh, mi hermano,
no es mejor otra cosa?
Carne humana es muy mezquina.
Oh no comas deso no
antes carne de gallina.
Pero si más se avecina
qué más gallina que yo?
Mercúrio: Una voz de hombre ahora
a la oreja me voló.
Sósia: Pésete quién me parió,
la voz traigo voladora?
Ella quisiera ser yo.
Pues mi voz pudo volar
do la pudieses oír
por contigo no reñir
me dibieras de prestar
las alas para huir.
Mercúrio: Qué buscas cabe esa puerta?
Hombre, sé qu’eres ladrón.
Sósia: Ay qu’el alma tengo muerta.
Oh, Júpiter me convierta
las tripas en corazón.
Mercúrio: Quién eres? Quieres hablar?
Sósia: Soy quién mi voluntad quiere.
Mercúrio: Piensas que puedes burlar?
Sósia: Y tú puédesme quitar
que yo sea quién quisiere?
Mercúrio: Osas hablar tan osado,
dun bellaco bobarrón?
Di, quién eres?
Sósia: Un criado
del señor Anfatrión,
por nombre Sosia llamado.
Mercúrio: Pienso qu’el seso perdiste.
Cómo te llamas, mal hombre?
Sósia: Sosia soy, si no me oíste.
Mercúrio: Cómo? En persona tan triste
osas d’ensuciar mi nombre?
Estos puños llevarás
pues tener mi nombre quieres.
Quiéresme decir quién eres?
Sósia: Oh señor, no me des más
que yo seré quien tú quisieres.
Mercúrio: Con tan nueva falsedad
andáis por esta ciudad
delante de quién os mira?
Pues sí, sois Sosia, tomad.
Sósia: Si me das por la verdad
qué me harás por la mentira?
Mercúrio: Y qué verdad es la tuya,
que te quiero dar castigo?
Sósia: Si no soy Sosia que digo
que Júpiter me destruya.
Mercúrio: Mirá el falso enemigo.
Tomad este bofetón,
que yo soy Sosia y no vos.
Sósia: Tú Sosia?
Mercúrio: Sosia por Dios,
escravo d’Anfatrión.
Sósia: De modo que tiene dos?
Mercúrio: No terná aunque tú quieres,
que a mí sólo conoció.
Sósia: Pues yo luego quién so?
Mercúrio: Si tú no sabes quién eres
quieres que lo sepa yo?
Sósia: En fin hasme de hacer crer
que yo no soy quién ser solía?
Mercúrio: Quién solías tú de ser?
Sósia: Treguas me has de prometer,
dírtelo he sin porfía.
Mercúrio: Prometo.
Sósia: No me darás?
Mercúrio: No, si no fuere razón.
Sósia: Pues, hermano, tú sabrás
que mi amo Anfatrión…
Mercúrio: Tu amo? Pues llevarás.
Mi amo es, que tuyo no.
Sósia: Ay, que un brazo me quebró.
Mercúrio: Mas que luego te matase.
Sósia: Oxalá Dios ordenase
que tú ahora fueses yo
e yo que te desmembrase.
Mercúrio: Esa tu tema tan loca
puños te la han de quitar.
Dime, di, vergüenza poca,
qué hablas?
Sósia: Qué puedo hablar
si me has quebrado la boca?
Mercúrio: Di quién eres, sin fatiga.
Sósia: Soy un hombre en quién tú das.
Mercúrio: Dime, pues, qué nombre has.
Sósia: Cómo quieres tú que diga
pera que no me des más?
Mercúrio: No me has de hablar contrahecho.
Sósia: Toda mi vida pasada
Sosia fui y con despecho.
Ahora soy qué? Nonada,
que tus manos me han deshecho.
Mercúrio: Cúyo eres, pues las sientes,
dexando consejos vanos?
La verdad, que si me mientes
das con la lengua en los dientes
y yo doyte con las manos.
Sósia: No conoces Anfatrión?
Mercúrio: Hombre sin seso te llamo.
Tan fuera estás de razón,
piensas de mí, bobarrón,
que no conozco a mi amo?
Sósia: En su casa conociste
uno que es Sosia llamado,
hombre despreciado y triste?
Mercúrio: Desa suerte lo dixiste,
yo soy triste y despreciado.
Pues sabe que te allegó
a la muerte tu fortuna.
Sósia: Pues luego si yo no soy yo
aunque nadie me mató
soy luego cosa ninguna.
Oh dioses, qué desconcierto.
Yo por ventura soy muerto
o murióme la razón?
Yo no soy de Anfatrión?
Él no me mandó del puerto?
Yo no sé, que no estoy loco.
De mi madre no nací?
No ando? No hablo aquí?
Mercúrio: Pues sosiega agora un poco
que yo también diré de mí
yo no sé que yo soy yo?
Yo no te di con mis manos?
Mi señor no me llevó
a la guerra adó mató
aquel rey de los tebanos?
Sósia: Yo eso muy bien lo sé,
empero tú qué hacías
cuando la batalla vías?
Mercúrio: Escucha, yo lo diré
y cesarán tus porfías.
Cuando mi señor andaba
peleando y derramaba
la sangre de algún mezquino,
con una bota de vino
yo el mío acrescentaba.
Sósia: Dice lo que yo hacía,
con todo saber quería
sola una cosa si puedo:
tu pecho antón qué sentía?
Mercúrio: Del beber gran alegría
y del pelear gran miedo.
Sósia: Y después?
Mercúrio: Muy reposado
a dormir me eché de grado
desd’el sol hasta la luna.
Sósia: Todo lo tiene contado.
En fin tengo averiguado
que yo no soy cosa ninguna.
Pues de todo en un instante
me has echado de mí fuera
aconséjame siquiera
quién seré daquí adelante,
pues no soy quien dantes era?
Mercúrio: Cuando yo no ser quisiere
ese que tú ser deseas,
después que ya Sosia no fuere,
darte he, se te pluguiere,
licencia que todo seas.
Y acógete luego, amigo,
a buscar tu nombre, digo,
pues Dios vida te dexó
que el Sosia queda comigo.
Sósia: Pues contigo quedo yo
Dios quede, hermano, contigo.
Ahora quiero ir allá
adó mi señora está
contarle cómo es venido
mi señor. Mas, oh perdido,
si otro yo tiene allá
todo lo terná sabido.
Mercúrio: Ah hombre.
Sósia: Mi voz sonó.
Mercúrio: A ónde vuelves ahora?
Sósia: Por Dios no sé ónde vo,
porque si yo no soy yo
ni Almena es mi señora.
Mercúrio: Adónde vas?
Sósia: Con mensaje
del señor Anfatrión
pera Almena.
Mercúrio: Adó, salvaje?
Pues quebraste la homenaje
ahí verás tu perdición,
yo doyte consejos sanos
y perfías otra vez?
Sósia: Altos dioses soberanos
pues me no valen las manos
(Foge.)aquí me valgan los pies.
Mercúrio: Desta arte enseñan aquí
a hurtar el nombre ajeno?
Vai-se e torna Sósia e diz:
Ay Dios cómo me acogí.
Oh Júpiter alto y bueno
cuán cerca la muerte vi.
Quiérome ir a mi señor
contarle cuánto he pasado
y él me dirá de grado
si yo soy su servidor
en qué cosa me he tornado.
