Al pie de una verde e alta encina

Al pie de una verde e alta encina
Coridón su zanfonía está tangiendo,
A la sombra de la yedra, que torciendo
El paso por las árboles camina.

Cantaba los amores de la niña
Amarilis, que el amor le está influiendo,
Las aves por los ramos van curriendo,
Al pie cuerre una fuente cristalina.

A el se allego Titiro perdido,
Guiando su rebaño macilento,
Fué este amigo suyo muy querido.

Cantabale su dano y su tormento,
Ni plática ajena gustó al desabrido,
Ni el dolor hace triste al que es contente.