Sospechas, que en mi triste fantesía
Sospechas, que en mi triste fantesía
Puestas haceis la guerra a mi sentido,
Bolviendo y rebolviendo el afligido
Pecho con dura mano noche y día.
Ya se acabó la resistencia mía,
Y la fuerca dei alma, ya rendido
Vencer de vos me dexo arrependido
De averos contrastado en tal porfía.
Llevademe a aquel lugar tan espantable
Que por no ver mi muerte ali esculpida,
Cerrados hasta aqui tuve los ojos.
Las armas pongo, que concedida
No es tan larga defensa ai miserable;
Colgad en vuestro carro mis despojos.
