De relucientes armas la hermosa

De relucientes armas la hermosa
Venus acaso armada estaba un día,
A la cual viendo Palas, le decía
Con una risa falsa y desdeñosa:

- Armada como estás haré una cosa,
Y es que ambas combatamos a porfia,
Con tal que no aquel Paris que salía
Juzge nuestra batalla peligrosa.

-Mucho estoy - dije Venus - espantada,
Palas, de tí; pues siempre y hasta ahora
Te tuve como todas por sesuda.

En que juicio se sufre, di, Señora,
Menospreciarme ahora estando armada,
Si cuando te venci estaba desnuda?